Por fin se despejo la neblina y puedo ver la luz del sol. Sentir sus rayos tibios que me calientan el alma y me revitalizan las fuerzas. Fuerzas que que en cierto punto creà perdidas pero que hoy siento latente y que emergen como lava volcánica. La luz por la que tanto pedÃ, ahora me alumbra el camino y me muestra claramente la dirección que debo de seguir.
Se siente tan bien estar de vuelta; volver a ponerme el traje de mi misma, ver lo bien que me queda mi propia piel, como se ajusta a mi a la perfección. Ya no hay mas neblina, ya no hay mas desorientación. Todo esta claro ahora, mi brújula ya se arreglo.




















